Al inicio una lucha
sociopolítica o postura antagónica supone una confrontación con lo
existente incómoda que representa tensión y conflicto, al cabo de
un dilatado periodo de tiempo en la misma situación, el ser humano,
como individuo o colectivo, tiende a la adaptación: si la lucha se
centra en el sujeto oprimido, la sociedad tenderá a integrarlo
mediante el precepto igualitario, que, como veremos, lo lleva a una
superación ficticia de la opresión; si la lucha se centra en las
organizaciones sociales reivindicativas o disidentes, entonces surge
la creación de espacios y cultura propios, el gueto político.
A lo
largo de la historia las estructuras de dominación creadas se han
sostenido mediante la represión, limitando, a través de diversas
formas, la capacidad de las personas sometidas para rebelarse.
Nuestra sociedad lo ha hecho mediante la intimidación autoritaria
directa (fuerza física, dependencia emocional, económica, cultural,
etc.) e indirecta (criminalización, ignorancia, etc.); pero, en la
actualidad, se consigue además, mediante formas cada vez más
refinadas de manipulación y engaño (también autoengaño), de
manera que la represión pasa inadvertida e, incluso, pudiendo llegar
a cotas auto-represivas, donde, por ejemplo, renunciamos a nuestra
libertad por miedo a la inseguridad e inestabilidad, provocado por lo
mismo que promete garantizarnos lo contrario: el Estado, la Iglesia,
los padres, etc. Como nos sentimos incapaces de hacer ver al resto de
la sociedad (por razones intrínsecas o extrínsecas) con las
palabras o los hechos la bondad de nuestra propuesta de entrada,
intentamos hacerla valer tratando de llevarla a cabo por nuestra
cuenta o atacando lo que consideramos que nos oprime ... ¡terrible
impotencia! ...pero, como formamos parte de la sociedad que queremos
transformar, inmersos en su modelo económico y político y en su
cultura, al final, se desvirtúa la propia rebeldía. La disidencia
pasa a ser simple desviación que acaba encontrando un hueco en los
modelos vigentes de la sociedad establecida de diversas maneras.
En la biblioteca del ateneo y aquí:
La rebeldía traicionada, el gueto político y la falsa disidencia

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